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A diferencia de muchos millennials que van en búsqueda del trabajo ideal, Claudia Eslava ya tenía un trabajo que le gustaba cuando decidió abandonarlo por un sueño mayor. Crear Protein Food junto a su novio fue el emprendimiento personal más avezado de ambos luego de mucho tiempo de ahorro. Hoy con cuatro locales, Claudia reflexiona sobre sus inicios y sobre las desiciones que la llevaron a intentar este proyecto “hasta el final”. Lo curioso, es que con el éxito que tiene, es extraño verle un final a estos locales de comida saludable a base de proteínas en Lima. ¡Lea!

¿Qué significa poder manejar sus propios tiempos? 

Creo que a pesar de haber trabajado antes para empresas y tener un horario definido, el tener un negocio, no ha significado manejar mis propios tiempos. Es algo que he aprendido en el camino, creo que la empresa logró por un tiempo manejar mis tiempos pues en el crecimiento uno entrega todo, trabaja horas corridas sin darse cuenta. Al final no lo ves como trabajo, es como cuidar algo que amas. Creo que ahora, luego de estar 2 años con Protein Food puedo decir que he logrado organizarme mejor y manejar mis horarios, es extraño aprender a delegar u organizarte cada día con pendientes distintos, es retador como todo, pero no lo cambiaría por nada.

¿Cómo nace la idea de Protein Food?

La idea original fue de mi novio, cuando lo conocí hace unos años ya vendía nuestras barras y galletas de proteína.

Después de unos meses de estar juntos sabíamos que queríamos invertir en algo, tener un negocio pues veníamos ahorrando.  Ideamos la idea de un espacio 100% fitness, no solo de los snacks de proteína, sino de un concepto completo donde puedas encontrar desde ensaladas hasta helados y postres a base de proteína, sin azúcares ni grasas saturadas.

¿Costó mucho lograr su primera tienda?

Nos costó mucho. Nuestro primer local con el formato completo fue en Miraflores, fue una apuesta  muy arriesgada, era un formato nuevo en Lima, no teníamos idea de la gran aceptación que íbamos a tener, no sabíamos si las personas iban a entender nuestro concepto de postres y comidas a base de proteínas. Fue difícil también porque a pesar de que el local se instaló en Miraflores, se encontraba en un centro comercial con muy poca rotación. Muchos nos dijeron que no iba a haber ventas, que la gente no iría, y al final, fue todo lo contrario. Las personas llegaron, nos buscaban desde muchos distritos. Fue algo increíblemente inexplicable. 

¿Cuál fue su costo de oportunidad con este emprendimiento?

Mientras emprendíamos, mi novio y Martin (un gran amigo mío que se unió a nosotros poco después de iniciada la empresa) se encargaban del negocio por el día mientras yo trabajaba en un banco. Estuvimos así bastantes meses, yo llegaba del trabajo y veía toda la parte financiera de la empresa.

Llegó un momento en qué tuve que tomar una decisión importante, estábamos por abrir nuestro segundo local y yo ya no podía seguir trabajando a medio tiempo. Fue una decisión muy difícil y arriesgada, me gustaba mucho mi trabajo pero tenía que dejarlo y entregar todo. En ese momento, creo que el costo de oportunidad fue muy alto porque me gustaba lo que hacia.

¿Siente que sigue siendo una apuesta arriesgada trabajar en su propio negocio? ¿Alguna vez dejará de serlo? 

Creo que la vida es una apuesta arriesgada. A veces, cuando trabajas para alguien sientes que tener tu propia empresa debe ser más sencillo, sin tantos problemas o exigencias. Y luego, cuando tienes tu negocio te das cuenta que es todo lo contrario, que diariamente proteges lo que has formado como si fuera un hijo.

Todo en la vida tiene un riesgo, no hay momento donde no existan, si no quieres una vida con riesgos lo más seguro es que termines dejando de vivirla. Trabajar en mi propio negocio es una apuesta arriesgada, no va a dejar de serlo, y desde hace mucho que estoy dispuesta a afrontarla.

¿Cuál considera un factor clave de éxito en tu negocio?

Nada nos ha parecido imposible. Recuerdo que antes de empezar con esto, creía mucho en la idea y les contaba a muchos amigos lo rápido que creceríamos y que antes del segundo año seguro ya tendríamos hasta dos tiendas. Muchos, me decían que sí, que seguro sería así, otros se reían y no entendían ni de qué se trataba. Pero, fue tal cual lo dije y fue simplemente porque nos lo creímos desde el inicio, con miedo, claro que sí, pero no hemos dejado ni un solo minuto de luchar.

Nunca me voy a olvidar de la frase de mi novio. Cuando recién empezamos me dijo: “Está bien, lo vamos hacer, pero si lo hacemos será hasta el final”. Hoy por hoy, no quiero que haya un final, pero sé exactamente a lo que se refería, a qué teníamos que dejarlo todo y luchar por nuestros sueños. 

¿Cree que el consumo de alimentos saludables es algo que estaba en su vida desde siempre?

No, todo lo contrario. Hasta aproximadamente los 20 años yo comía muy mal. Me encantaba comer una buena hamburguesa o una pizza sin remordimientos. Llegó el momento en que el peso y el colesterol alto me pasaron la factura, tenía que empezar a cuidarme sí o sí. En esa época yo bailaba marinera e ingresé a un gimnasio.

Ahí mi vida dio un giro total, empecé a darme cuenta de lo importante que era llevar un estilo de vida saludable, me enamore de las pesas y de comer sano. Hasta ahora mantengo esa forma de vida, para mi comer sano no es hacer dieta, es mi día a día, me gusta y lo disfruto siempre.

¿Cómo se ve en 5 años?

Hace un tiempo esta pregunta hubiera sido más sencilla, quizás más individualista. Hoy no puedo verme a futuro sin todo el equipo que hemos formado. Me veo con una empresa mucho más consolidada, ya con más de las 4 tiendas que tenemos ahora. Estamos trabajando para tener una estructura organizacional bien definida este año, tener una marca posicionada y crecer con raíces fuertes.

Si hoy somos casi 30 personas, creo que en 5 años seremos más de 100 y la responsabilidad será muy grande. Habré aprendido mucho más y el equipo habrá avanzado junto a nosotros como lo viene haciendo.

¿Le gusta vivir en Lima?

Me encanta. He vivido varios años en provincia (Trujillo y Cajamarca), tengo un poco de cada una, y me encanta volver siempre. Pero Lima es distinto, es mi casa, a pesar de que mucha gente me dice que preferirían vivir en otro Lugar, yo no lo cambiaría por nada. Cuando he estado fuera del país he admirado muchas cosas, muchos paisajes y estilos de vida pero Lima tiene una mixtura de culturas perfecta, es caótica a veces, lo sé, pero para mí eso es parte de todo, acá encuentro todo, me siento cómoda. Es mi hogar.

¿Cómo disfruta Lima, qué hábitos tiene para comer, pasear, ver arte, quizás teatro? 

En los últimos años he tenido muy poco tiempo libre, la empresa es un trabajo 24X7, pero cada que puedo vamos al cine, nos gusta comer fuera los domingos, visitamos diferentes restaurantes y disfrutamos de las nuevas propuestas culturales. Siempre hay cosas novedosas.

La entrada Claudia Eslava: “Hoy no puedo verme a futuro sin todo el equipo que hemos formado” aparece primero en Millennials.

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Nicolás Cabieses es un emprendedor del internet como muchos. Su visión es amplia y tiene mucha experiencia en el rubro publicitario nacional e internacional. Ahora, con Cluster, busca crear sus propios productos digitales y desarrolla en esta entrevista que tiene metas ambiciosas. Además es un carpintero entusiasta, dicta clases en una escuela de creatividad y tiene bien definido su estilo para vestir. ¡Lea!

¿Qué es Cluster?

Cluster es una Startup, nos dedicamos a crear productos digitales propios que tienen como propósito reinventar constantemente la forma en la se hacen hoy las cosas, buscamos con cierto tipo de rebeldía romper una industria, un modelo tradicional, o simplemente hacerle la vida más fácil a las personas uniendo esos dos hemisferios que nadie quiere unir, el mundo de la tecnología y la programación con la creatividad y las emociones. Los proyectos de Cluster están autofinanciados por medio de servicios especializados de marketing digital, campañas digitales orientadas a resultados, websites, landing pages, ecommerce, atendiendo a empresas como Oechsle, Belcorp, agencias de publicidad y diversos emprendimientos.

 

¿Alguna vez pensó que podría tener un emprendimiento?

Siempre, he emprendido todo tipo de iniciativas, cuando tenía 16 años cree con un amigo una bicicletería a domicilio, íbamos con nuestra caja de herramientas a reparar bicicletas en el verano, los clientes nos contactaban por Mercadolibre. Mientras estudiaba en el IPP diseñé unos estuches para laptop, los vendía en algunas tiendas de diseño, luego me fui a vivir a Colombia y me la pasé varios años trabajando entre agencias de publicidad y compañías de desarrollo de software. Enamorado de unir esos dos mundos (la creatividad y la programación), emprendí varios proyectos paralelo a mi trabajo, hasta el 2016 que decidí dar un paso al frente.

¿Cuándo descubrió a lo que de verdad se quería dedicar?

Hace muy poco la verdad, yo siempre fui “el chico que sabe de computadoras”, pero mis primeros años de trabajo fueron en ARTCO una galería de arte en San Isidro, me ocupaba de ingresar a un sistema digital todo el stock de obras de arte, desde cuadros enormes de Llona hasta hasta obras en pequeño formato de artistas jóvenes talentosos, luego de esa experiencia decidí estudiar diseño gráfico, fue mucho después que caí en cuenta que a lo que quería dedicarme es a unir esos dos mundos que nadie quiere unir, el mundo de la lógica y la programación con el mundo de las emociones y la creatividad.

¿Es difícil manejar un equipo de gente? ¿tener planilla?

No es nada fácil, emprender un negocio con tus propios recursos es una tarea dura, no solo te tienes que sostenerte a ti mismo sino también a la gente que trabaja para tí, este año recién he podido asignarme un sueldo y ponerme en planilla a mi mismo.

Ser formal no solo es pagar impuestos a tiempo, tener una buena oficina también, hay costos importantes que los tengo calculados desde un inicio y que no son para mi negociables, tener buenas sillas para tu gente, escritorios bien diseñados, computadoras eficientes, sistemas de gestión de proyectos en la nube, horarios de trabajo flexibles, pijama days, son costos que bajan la rentabilidad de mi negocio pero estoy seguro que son decisiones que cosecharé a futuro.

 

¿Cómo lograr tomar tiempo para dedicarse a los servicios que brinda Cluster y a sus proyectos propios?

Procuro empezar 6am, son tres horas importantes que tengo antes de que los clientes con quienes trabajo empiecen a llamar o escribir. Busco trabajar siempre en base a una filosofía de agilidad máxima, mi equipo es pequeño y hemos sacado adelante proyectos importantes. Soy maniático de usar herramientas colaborativas, Google Drive, Dropbox, Asana, me ha pasado en ocasiones que recién conozco la cara del cliente cuando finaliza el proyecto. Trato de ser exigente de no pasar a última prioridad los proyectos propios, pero es muy fácil que suceda eso, pero ya he ido encontrando ese equilibrio que sostiene a Cluster.

¿De qué fue de Dora.pe?¿Cómo nació?

Es un homenaje a Dora, mi nana, es un espacio donde se han plasmado las recetas que me dejó de herencia mi abuela y de los platos que Dora prepara hace 50 años en mi familia. Estas recetas representan para mí no solo un reconocimiento en honor a Dora; estoy seguro de que hay muchas familias que tienen “Doritas” merecedoras de todo tipo de homenajes y éste es uno de ellos. Creo que las recetas no son únicas hay miles de formas de preparar un solo plato y creo que Dora es ese espacio para esas miles de recetas que rondan en las familias del Perú y que no están escritas en un recetario firmado por un cocinero famoso.

¿Qué es lo que más le gusta y disgusta del internet en general?

Me encanta que el internet motive a que se comparta el conocimiento, poder preguntarle a Google “cómo se hace algo” es para mi la mejor razón para que exista el internet. Soy diseñador y detesto el caos visual, la forma en que la publicidad invade la experiencia que tenemos hoy con una aplicación o una página web es cada día más obsceno, las aplicaciones más valoradas en el mundo son aquellas en las que el usuario paga para no tener publicidad.

¿Es optimista con sus proyectos, cuál fue el más ambicioso?

Soy optimista con cada uno de los proyectos que he emprendido, sueño con ellos, me imagino cómo serán en unos años, me pregunto siempre qué voy a cambiar en una industria, qué voy a mejorar en la vida de las personas, las empresas y mi país.

Llevo trabajando desde enero en un proyecto, donde literalmente estoy apostando  todo, poniendo “on-hold” a mi fuente principal de ingresos para dedicarme casi exclusivamente a este proyecto, estamos creando una tienda online, un espacio que reunirá a todas las marcas que hoy no pueden o no quieren vender en el mercado tradicional, pero antes de crear una tienda estamos creando una marca que empujará a las personas a comprar mejor, comprar sabiendo que esa camiseta, ese bolso o ese vestido que llevas puesto es lo mejor que podemos hacer para que el país crezca, creo que la base de nuestro crecimiento no debe estar en convertir el oro de nuestra cordillera en burdos lingotes y exportarlo o convertir nuestro magnífico algodón en rollos, es mediocre pensar que esa es la base de nuestro progreso, sueño con que la próxima era de bonanza del Perú se sostenga en la exportación de diseño antes que materia prima y la única forma que encuentro es que nosotros mismos consumamos nuestras propias marcas para luego venderlas afuera, tengo más que optimismo en este proyecto.

¿Qué cualidades tiene un buen cliente?

No hay mejor cliente que tenga claro lo que necesita, que tenga claro que lo bueno cuesta, que lo perfecto es enemigo de lo bueno y que el tiempo no debería ser negociable, trato de evitar proyectos que tienen tatuado la palabra urgente, aunque es inevitable que eso suceda ojalá algún día pueda borrar esa palabra de los mails que recibo a diario.

¿Piensa que existen muchas empresas haciendo lo mismo que las suyas? ¿Cómo se mantiene motivado?

Si, se que hay muchas empresas que hacen lo mismo que Cluster y me encanta que eso suceda, las oportunidades en internet son enormes como para que no podamos  existir más de uno.

¿Cuánto tiempo demoró en ser rentable su negocio? ¿Pensó en renunciar en algún momento?

Me ocupé de que mi negocio sea rentable desde el primer día, empecé con poder sostenerme a mí mismo y cubrir los costos de tener un espacio para trabajar, hoy luego de 2 años sostengo el alquiler de una oficina y un equipo pequeño pero muy talentoso que viene con entusiasmo todos los días a ayudarme a hacer realidad esto.

¿Cuál era el plan B?

He tenido muchos Planes B, uno realmente se pone muy creativo cuando se te acaban los recursos, el único plan B que no existe para mi es renunciar.

¿Qué enseñanzas le dejó el mundo publicitario?

Algo que siempre me gustó es que nunca dejas de pensar, todo el día estás usando la cabeza para crear ideas que transgredan lo establecido, yo le encontré el gusto unir mi lado lógico con la creatividad. La persecución obsesiva de premios es algo que aún no logro comulgar con muchos de mis colegas, para mi ver tanta creatividad y esfuerzo fundido en trofeos, creo que me basta con ver un mail de tu cliente diciendo gracias por tu trabajo, este año vendimos más.

¿Qué es lo que más le gusta de Lima?¿Qué le pediría?

Me encanta que Lima se esté convirtiendo hoy en un epicentro de emprendimiento e innovación, lo que pasa andamos pensando más en lo que hacen nuestros gobernantes que en lo que hacemos quienes queremos generar un cambio en nuestra ciudad, Lima es una ciudad única y creo que en algunos años cuando los millennials empecemos a gobernarla será una mejor ciudad para vivir.

Le pediría que dejen de tocar el maldito claxon, Lima es una ciudad muy ruidosa, el ruido genera caos, el caos desesperación, la desesperación mal humor y el mal humor hace que las personas pierdan el foco de lo que quieren hacer con su vida.

¿Dónde pasas sus días? ¿Qué suele hacer en la ciudad? 

Estudio mucho, me encanta aprender y enseñar, dicto clases en Brother, una escuela de creatividad. Soy un carpintero entusiasta, tengo un pequeño taller y he diseñado casi todos los muebles de mi casa, incluso los escritorios de la oficina, es mi hobby. Me movilizo en una moto todo terreno, salgo regularmente fuera de Lima con un grupo de moteros, me encantan los paisajes. Me gusta conocer lugares nuevos para comer, también me gusta mucho cocinar, tengo un cocinero frustrado en la sangre que estoy intentando sacar a flote con Dora.pe. Soy sumamente básico al vestirme, mi novia dice que soy casi Normcore, nunca tan Balenciaga, pero si camiseta color entero y un buen jean, la edición de Mark x H&M es para mi la mejor representación de mi guardarropa.

La entrada Nicolás Cabieses: “Yo siempre fui el chico que sabe de computadoras” aparece primero en Millennials.

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Andrea Jose Castro es Ingeniera Empresarial con un negocio que conecta una cadena sostenible para joyería artesanal llamado Casa Collab. A su corta edad reflexiona sobre la problemática de ciudades en las que vio de primera mano la cruda realidad de los salarios de artesanos expertos en lo que más le interesa: joyería. Desde Cajamarca, Arequipa o Lima, Andrea ha logrado conectar una empresa B  para brindar una plataforma ya estructurada para todos quienes opten por esta vía para diseñar joyas, ofreciendo una salida viable al crecimiento de su propia industria. ¡Lea!

 

¿Qué hace usted como ingeniera empresarial se dedique a hacer joyas?

Creería que fui diseñadora de joyas antes de ser ingeniera. Desde que era niña, me encantaban las joyas. Recuerdo que, cuando tenía unos 4 años, mi papá trajo unos collares de Cartagena a mi mamá y apenas los vi, me los puse. Mi primera experiencia de negocios fue a mis 5 o 6 años, vendiendo collares hechos con conchitas que recogía en la playa donde yo veraneaba en Arequipa, y fueron un éxito.

Luego, un tío me regaló mostacillas y eso fue un paso más, porque así empecé a trabajar piezas con más detalles que vendía para amigas y familia. Una vez culminados mis estudios, los conceptos que aprendí de ingeniería empresarial compatibilizaban con el negocio de joyería y creería que, en general aplican a cualquier negocio.

 

¿Cuál fue su primer acercamiento a la sostenibilidad?

Mi acercamiento a la sostenibilidad inicia con un proceso de toma de conciencia sobre mi entorno social desde que yo estaba en el colegio. A travez de la Asociación Altius empecé a hacer obras sociales, siempre con un propósito, sea apoyar a niños, ancianos, madres jóvenes, y es así que, empecé a desarrollar mi sentido de responsabilidad social.

Además, tuve la oportunidad de viajar mucho por el Perú.  Desde pequeña y luego más joven hice varias caminatas por algunos de los lugares más espectaculares de nuestro país. Eso me dio la oportunidad de conocer distintas realidades y siempre me movió a querer aportar con un granito de arena sobre todo en los lugares donde aún falta mucho desarrollo económico. Todo esto lo enmarqué más en mi vida profesional, cuando viví en Cajamarca hace seis años y trabajé en el área de Desarrollo Social de un proyecto minero.

¿Qué hacia en el proyecto específicamente?

Veíamos los proyectos que beneficiarían a la comunidad. Esto me permitió estar en las Audiencias con las comunidades y tomar conciencia sobre los impactos ambientales y/o sociales que puede tener una empresa en el lugar donde opera.

¿En qué momento comprende el desarrollo de Casa Collab como un modelo de negocio sostenible?

Mi pasión por la joyería y mi propio sentido de responsabilidad social me llevaron a conceptualizar un negocio de joyería y sostenibilidad durante mis primeros años de universidad. Es así que me enfoqué en llevar más cursos de sostenibilidad y en enfocar mis experiencias laborales en esos temas para poder enriquecer mi conocimiento y canalizar mis habilidades hacia ello.

¿Crees que la sostenibilidad es una tendencia que ha llegado para quedarse?

Creo que la sostenibilidad ya no es una tendencia, sino una realidad irreversible. La sostenibilidad significa tomar conciencia de que todo lo que obramos siempre genera un impacto en nuestro entorno, tanto a nivel personal como empresarial. Estos impactos tienen que ser mitigados y orientados hacia el bienestar de todas las personas. Ser sostenible significa estar conscientes de eso y saber enfocarlo hacia un propósito adecuado para crear soluciones que ayuden a generar valor para las personas.

¿Alguna vez pensó en dejar la universidad para estudiar joyería?

Consideré la posibilidad de estudiar algo relacionado al diseño aplicado a joyería, pero no pensé dejar la Universidad porque me gusta mucho la gestión y desarrollar negocios ya que creo que es la mejor forma de crear valor para la sociedad. Estudiar Ingeniería Empresarial me dio un espectro para saber liderar proyectos así como para trabajar modelos de negocios holísticos.

¿Cómo aprendió joyería?

Primero aprendí bisutería de modo autónomo y la joyería como arte orfebre la aprendí en Cajamarca, en Koriwasi, cuando la escuela tenía solo unos años y era pequeña. Ahí me enseñaron maestros artesanos que me inculcaron la esencia del arte joyero así como técnicas avanzadas. Pude aprender el detalle de trabajar alta joyería.

¿Cree que la gente tiene claro cómo rentabilizar una organización sostenible?

Creo que entender que la sostenibilidad es rentable es aún un reto para las empresas. Sin embargo, durante el tiempo que trabajé en proyectos del ámbito público, si se hacen evaluaciones sociales apropiadas, es posible conocer cuán viable es un proyecto que beneficie a una población. Trabajar un modelo sostenible tiene beneficios que son a largo plazo, y un negocio que trabaja solo para  obtener rentabilidad financiera, no los va a visualizar. Una organización sostenible, visualiza y concibe un mundo diferente, con mejor calidad de vida, bienestar y prosperidad. Esto permite generar un negocio que va a perdurar porque se hace necesario para el mundo y las personas lo admiran y apoyan.

¿Cuáles son sus pasatiempos?

Disfruto muchísimo el deporte de aventura como el trekking, además me encanta leer biografías, futurismo y nuevas tecnologías. También soy fanática de la música y los conciertos. Todo el tiempo busco nuevos artistas, nuevas bandas y la música on streaming me permite navegar constantemente. La música es una de mis fuentes de inspiración para diseñar joyas.

¿Cómo disfruta Lima? ¿Le gustaría vivir en otro lugar?

Me gusta vivir en Lima, aunque en muchas oportunidades, extraño vivir en Arequipa. Me gusta que Lima sea una ciudad que cada vez más variada y que uno pueda conocer a personas diversas. Reconozco que poco a poco se va promoviendo más la cultura local, el arte local en general. Confieso que me gustaría vivir en Australia, me parece que está muy conectado a la naturaleza y a la vez ha podido desarrollarse con una identidad muy cosmopolita.

La entrada Andrea Jose Castro: “La sostenibilidad ya no es una tendencia, sino una realidad irreversible” aparece primero en Millennials.

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Betania Tello es una arquitecta de la Universidad Ricardo Palma con un galopante negocio de producción de eventos. Sus creaciones son elogiadas en redes sociales y afirma que no se arrepiente de haber dejado su puesto en un reputado estudio para seguir su pasión por el diseño de interiores. Bien dicen que la vida son detalles y ella se ha encargado de ello desde el 2010 cuando formó Backyard. Cierra el año con 19 bodas contratadas y otros eventos corporativos o familiares. Afirma que se levanta más temprano que nadie, que nunca ha jalado un curso en la universidad y que es especialista en celebraciones. ¡Lea! 

 

¿Cómo empezó su búsqueda por un empleo independiente?

Estudié arquitectura y trabajaba en eso pero sentía que no me llenaba al nivel de detalle que yo quería llegar. No tenía el alcance hasta la decoración o cierre de proyecto. Me di cuenta que  me gustaba la decoración porque la gente percibe el nivel de detalle en el que uno trabaja.

¿Dónde formo sus primera ideas prácticas sobre la arquitectura?

Empecé a trabajar con Jordi Puig y empecé a ver proyectos de todo tipo. Iban de interiorismo en cierto punto y descubrí que eso me llamaba mucho la atención. Luego de un tiempo entendí que los proyectos demoraban en ver la luz, podíamos pasar dos años viendo una casa y no saberla terminada en todo ese tiempo.

¿Sentía impaciencia?

Es probable que por mi carácter quisiera ver las cosas ya terminadas antes que los demás, reconozco que puedo ser vehemente en ciertos aspectos.

¿Decidió tomar medidas drásticas?

No. En ese momento solo tenía más claro que me gustaban las decoraciones efímeras. Mesas, eventos pequeños, espacios que resultaran bonitos.

¿Cuál fue el inicio de todo?

Mi hermana me dice un día que estaba buscando a alguien que le decore un baby shower para una amiga. En ese momento me ofrecí a decorarlo, hicimos un presupuesto y hasta saque luces de mi casa para poder acomodar todo. Ese día vi que había quedado todo muy bonito y le tomé fotos. Ese día comprendí que quería compartir lo que había creado y decidí crear una página de Facebook para subir lo que me inspiraba.

¿Ese fue el inicio de Backyard?

Sí. Al momento de buscar inspiración para el nombre quería que se sintiera como algo que salía de una esencia bonita. Me puse a ver albums de niña y me di cuenta que lo que quería rescatar eran esos almuerzos o cenas en el patio de la casa. Quería rescatar el recuerdo de esos primeros cumpleaños cuando mi mamá sacaba miles de ideas para armar la mesa de dulces por ejemplo. El patio trasero en ingles sonaba mejor, entonces se llamó Backyard Company.

¿Entonces esto no empezó como un tema comercial?

No, para nada. Era una página de inspiración y para mi. Esos días mis amigas compartían lo que publicaba y entonces llegó el momento de hacer un bautizo, luego una cena y así fui haciendo cosas a pequeña escala de las que me podía encargar porque me gustaban.

¿La gente tenía claro lo que hacías?

En lo absoluto. Creo que yo tampoco tenía claro a dónde iba este tema, porque además lo hacía solo los fines de semana y aún estaba trabajando en la oficina.

¿Cuándo tomó la forma que tiene hoy oficialmente? 

Poco a poco me di cuenta que me estaba encargando de decoración de eventos y que la gente quería cada vez más espacios bien diseñados para las cosas que celebraba. Recuerdo puntualmente que en un momento  salió un comentario en la página que nos acusaba de no ser autores de todo lo que se publicaba, aún cuándo ponía los créditos. Aunque me pareció algo “mala onda”, dejé de publicar cosas que no estuviera haciendo yo. Fue curioso pero eso hizo que yo misma me esforzara a crear más cosas para poder publicar.

¿Qué hacía para poder atender estos eventos?

Iba cada fin de semana y compraba cosas que me gustaban con parte de mi sueldo. Sin darme cuenta ya me había hecho de un stock de cosas de decoración y me gustaba más la idea. Felizmente los eventos eran los sábados y mi trabajo era de lunes a viernes, no chocaron hasta que un día llegó la primera boda. ¡No pude dormir el día anterior!

Sabía que era el día más importante en la vida de esa persona y nada podía salir mal.

¿Luego de esa primera boda, cómo comenzaron a llegar las demás? 

Al año siguiente llegaron dos y el próximo a ese llegaron 6. Me sentía dividida pero tenía que ser seria en mi trabajo y sentía que no podía seguir pidiendo tanto permiso. Decidí usar el 2014 para llegar al límite posible de la situación y fue un año sin duda complicado para mí. Quedaba muy poco espacio para mi vida personal.

Con 12 bodas reservadas para el 2015 decidí dar un paso al costado  y trabajar oficialmente por mi cuenta.

¿Qué cosas se decía a sí misma cuándo llegaban las dudas de hacerlo o no?

Pensaba en qué era lo peor que me podía pasar. No tenía familia ni ninguna otra carga que mantener. Sentía que era joven y pensé que lo más difícil sería volver a insertarme al mundo laboral formal. Luego de repetir eso como si fuera mi nuevo mantra, renuncié.

¿Cuál fue su primera necesidad para poder instalarse de modo independiente?

Quería una oficina. Sentía que la gente debía llegar a coordinar todo a un espacio bonito, al inicio veía todo en la casa donde vivía con mis papás pero no era lo propio para el servicio que yo quería llegar a ofrecer. Incluso ya compartía depósito con otras personas en Villa el Salvador pero igual terminaba llenando mi casa de cosas porque me gusta hacer pruebas de mesa. ¡Era el momento de avanzar!

¿Cuáles fueron sus siguientes pasos?

Sin tener ni siquiera una inversión asegurada comencé a buscar casas para mi oficina. Desde el inicio sabía que tenía que ser una casa por el espacio que requería mi negocio…

¿La encontró fácilmente?

De hecho encontré la casa de mis sueños pero me pidieron más de lo que yo siquiera podría haber imaginado. Ese día salí apenada de allá pensando que iba a ser muy complejo encontrar algo que fuera factible. En el camino a casa, ese mismo día, pasé por donde estamos ahora y vi el letrero de alquiler. Llamé sin ninguna esperanza y la cifra era bastante más razonable que la otra casa. Ese mismo día le pedí consejo a mi papá y me contó que había un excedente que estaba pensando invertir. Me acompañó a ver la ubicación al día siguiente y en menos de 5 minutos ya estaba negociando el alquiler. Ese día nos convertimos en socios de Backyard y mi tarea se convirtió en hacerlo rentable.

¿Cómo fue la transición a disponer de su tiempo 24/7?

Al principio fue extraño porque no tenía horarios pero igual estaba totalmente ocupada por los eventos. Felizmente me gusta mucho despertar temprano porque disfruto más la paz de la ciudad sin que nadie asome. Llegaban mail y solicitudes por Facebook, yo me encargaba de verlo todo. Banco, flores, mercado, manteles, etc.

¿Cómo resolvió los temas de logística?

Al inicio era personal a medio tiempo pero luego contraté tres personas para el área administrativa y hasta mi hermana menor trabajó conmigo un tiempo. Las cosas van tomando forma solas y ya cerramos este año con 19 bodas agendadas para el próximo. Eso de hecho ya es una tranquilidad pero yo como arquitecta al inicio no sabía manejar temas de empresa y tuve que aprender en el camino comprando libros o leyendo en internet. He tenido que entender desde recursos humanos hasta temas de impuestos en tiempo record.

¿Qué es lo que más disfruta?

Lo mío es la parte creativa. Desde la primera reunión cuando viene un potencial cliente nos cuenta lo que quiere y se arma una propuesta en base a eso. El paso uno es ir a explorar el lugar y seguir trabajando en base a eso. De hecho visitar el lugar me inspira mucho y lo comparo con el emplazamiento, un paso básico en el proceso para los arquitectos. De hecho yo trabajo todo, desde los planos.

¿Cuál es el proceso en líneas generales?

Me siento con el cliente a revisar libros, revistas y a entender un poco por cuál estilo se emocionan más. Algunos clientes saben lo que quieren otros lo van descubriendo conmigo. Luego de juntar un moodboard de referencias, armamos por dónde va la temática general y empezamos con reservas las cosas para la fecha. Hacemos mínimo cinco reuniones pero si se quieren más, son más. También hacemos propuesta de decoración que hasta les puede servir de guía para las invitaciones.

¿Alguna vez le interesó estudiar diseño de interiores?

Sí. Desde pequeña tenía libros de flores, pinturas, esculturas e interiores en general. Yo lo pensé dos veces y me incliné por una carrera universitaria para no tener límites en lo que me pudiera gustar hacer luego. Me puse la meta de terminarla en el tiempo más corto posible y así fue. No jalé ningún curso, no malogré ningún verano y no me quedé ni un año más.

¿En qué universidad estudió?

En la Universidad Ricardo Palma.

¿Cuál es su forma de hacerse conocida?

Es solo el boca a boca y nuestras propias redes sociales. Hasta ahora no pago una sola publicidad en medios.

 

La entrada Betania Tello: “Me incliné por una carrera universitaria para no tener límites en lo que me pudiera gustar hacer luego” aparece primero en Millennials.

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En plena coyuntura sobre la seguridad para las mujeres en Perú, Mariella Ruiz de Somocurcio reflexiona. La joven diseñadora de moda acaba de partir a Barcelona para iniciar su maestría hace solos dos semanas. A su corta edad ha trabajado con Ana María Guiulfo, ha diseñado una colección de joyas para Murguía y ha creado su propia marca Catalina Picasso. Confiesa que no le dedica mayor tiempo a redes sociales pero que las usa casi como si fueran una responsabilidad al denunciar injusticias de las que viene siendo testigo. Cree en la sostenibilidad y que el diseño (en el amplio sentido de la palabra) puede llegar a mejorar la vida de todos. ¡Lea!

 

¿Cómo se describiría brevemente?

Imaginativa, compleja y luchadora.

¿Cómo decidió estudiar diseño de moda?

Siempre quise estudiar algo relacionado al arte, desde chica fui influenciada por mi padre que es arquitecto urbanista y mi mamá que diseñaba ropa deportiva. Empecé a crear mis propias prendas y armaba personajes para mi, dependiendo de mi estado de ánimo, el color del día y mis sentimientos. Al principio lo que me frenaba un poco era que estudiar moda iba a ser algo riesgoso en cuanto a rentabilidad y que es un mundo muy frívolo, eso me aterraba. Poco a poco me fui dando cuenta que realmente me fascinaba y que podía desapegarme de la frivolidad.

¿Cuál es el poder del diseño en la vida de la gente? ¿Es una herramienta sofisticada o al contrario algo elemental?

En la vida todo es diseño y este cambia de un modo inagotable de acuerdo a las fuentes de inspiración. El diseño está en todo. Lo esencial es que nos encaminemos a un diseño responsable, en los materiales, en su origen, la forma en que se han producido, los costos, su accesibilidad y sostenibilidad. Me interesa que el buen diseño llegue cada vez a más gente y les ayude a tener una vida mejor.

¿Cuáles fueron sus siguientes pasos al egresar de Mod’Art?

Me gradué de Modart en el 2016 y comencé a trabajar con Ana Maria Giulfo, a quién le estoy muy agradecida porque he aprendido muchísimo. Al cabo de unos meses hice un performance para lanzar mi propia marca, estuve y estoy muy contenta con los resultados de eso. Además quise inspeccionar en otros ámbitos y diseñé una colección de joyas para la marca Murguía, con los que también estoy muy agradecida por toda la libertad y confianza que me dieron. Ahora me encuentro en Barcelona a pies de arrancar mi maestría.

¿Qué opina de miles de marcas de moda creándose cada día y de las muchas que fracasan rápidamente? 

Es cierto, hay miles de marcas apareciendo y fracasando a la velocidad de la luz. Es una locura. Yo creo que es algo simple, y quizás me equivoque, pero estas son marcas que no tienen un vínculo emocional con los consumidores. Yo creo que a la hora de crear siempre tiene que haber un trasfondo, un porqué, una historia. Muchas marcas aparecen sin fundamentos, esta de moda hacer moda y hay gente que crea su marca por que sí, porque les gusta la ropa.

Esto no debe ser así, el vínculo emocional entre la prenda y el consumidor tiene que existir. Adicionalmente los diseñadores a veces no hacemos un estudio de mercado. Entonces es como una lotería…

¿Cuál es el éxito en la vida de un diseñador de moda? 

No dormirte, porque si te duermes, se acaba.

¿A quiénes admiras en la industria?

Creo que no podría elegir a una sola persona, tengo desde amigos míos que recién empiezan, hasta grandes nombres como Alessandro Michele, Barragán, Raf Simons, Eckhaus Latta y podría seguir… También creo que en el mundo de la creatividad uno no para de mutar, y mientras uno va mutando, los gustos y las admiraciones también mutan.

¿Cree que estudió una carrera de riesgo en cuestión de rentabilidad? 

Definitivamente sí. Es jugármela por el todo. Pero hacer lo que me gusta y vivir con lo suficiente no me molestaría a que suceda lo contrario. No tiene precio hacer lo que a uno realmente le gusta.

¿Qué espera de su paso por Barcelona?

Espero muchísimas cosas. Prefiero no comentarlas hasta que ocurran.

¿Alguna vez sintió que tenía responsabilidad por luchar por alguna causa social? 

Soy una persona con mucha empatía. Siempre he sentido esa responsabilidad por luchar por causas sociales y ajenas, de hecho hace no mucho hubo un caso de violencia contra la mujer que remeció el Perú por tan solo unos días y eso me molesta demasiado, que la indignación dure solo “unos días”. Es de conocimiento  público que Lima se encuentra en el puesto quinto del ranking mundial “Ciudades más peligrosas para la mujer”. ¿No es indignante?  Quedarnos con los brazos cruzados, sería inaceptable.

¿Ha visto estas injusticias de prima mano?

Apliqué a una beca en Barcelona con un proyecto que reciclaba neumáticos para convertirlos en botas y otros elementos de seguridad frente al fenómeno del Niño Costero. Tengo amigos en Carapongo damnificados por este fenómeno que se quejan que hasta ahora no les dan las viviendas que les ofrecieron. Increíble tanta insensibilidad de las autoridades.

¿Qué herramientas usó para poder colaborar desde su posición cuándo aún estaba en Lima? 

Como buena millennial las redes sociales fueron mi primera herramienta. Tengo una relación de amor-odio con ellas pero si las voy a usar siempre trato de sacarles el mejor y más positivo provecho. No voy a decir que nunca las uso para reírme con mis amigos, porque es lo que más hago, pero considero que son un medio para hacer que la información llegue al mundo entero en cuestión de segundos. Reclamo justicia en redes sociales porque hay situaciones indignantes que lo ameritan.

¿Cree que su generación reacciona más que generaciones pasadas a las injusticias sociales?

Es una pregunta un poco peligrosa pero yo creo que existen dos tipos de personas: las que tratan de luchar por estas causas y las que solo les importa su bienestar. Estamos en la era de los “influencers”, los “bloggers” y la vida detrás de una pantalla. Hay algunos que sí luchan por causas sociales pero en el caso de la violencia a la mujer en especifico me sorprendió como tan pocas mujeres no sacaron la cara por esta vía.

Literalmente seguían posteando “selfies” y recomendado marcas de ropa mientras una de nosotras estaba siendo arrastrada por el piso, otra violada y otra golpeada. Creo que les faltó tacto y empatía. En otras generaciones la gente era más apasionada al luchar por los ideales, como la democracia y la igualdad, salían con más facilidad a las calles a protestar por lo que querían ver y tener. Eran menos conformistas, menos egoístas. No puedo generalizar pero así fue como lo viví.

¿Cuál es el país al que esperaría regresar luego de sus estudios en Europa? ¿Si pudieras diseñarlo, qué cosas cambiaría?

Definitivamente volvería a mi país, Perú. No sabría decir cuándo pero quiero volver a hacer lo mejor posible con mi marca Catalina Picasso. Me gustaría lograr un cambio en la industria de la moda, hacer proyectos de responsabilidad social o ambiental. Ya somos varios amigos unidos en esto y me emociona pensar en ese momento.

Diseñaría un Perú con menos desigualdades, que tengamos más ciudadanía y respeto entre nosotros. Haría de Lima es una ciudad menos hostil, sobre todo para las mujeres.

 

 

La entrada Mariella Ruiz de Somocurcio: “Reclamo justicia en redes sociales porque hay situaciones indignantes que lo ameritan” aparece primero en Millennials.

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Ximena Delgado es hoy una de las socias fundadoras de King Kroughnuts. En solo tres años de creación la empresa se ha expandido para cerrar este año con 4 locales. Además de también haber logrado crear la franquicia de este producto, Ximena se prepara para desarrollar productos con el sello de calidad dela marca y cafés con una gama de productos más amplia. Antes de entrar al rubro de alimentos y bebidas no sabía nada de la gestión de este tipo de negocios pero confiesa haberse enamorado de cosas como la creación de procesos eficientes, la calidad en el servicio y la creación de producto innovadores en mercados vírgenes. Lea

 

¿Qué es un kroughnut?

Es la combinación perfecta entre un croissant y una dona, tiene capas de hojaldre pero en la forma de un dona. Es un producto redondo, con un claro agujero en el medio, relleno y toppins. ¡La masa es como la de un croissant!

¿Cómo es que logró encontrar un socio correcto para empezar a hacer negocios por cuenta propia?

Rodrigo era amigo mío y además chef. Cuando él vino a mi con la idea aún trabajaba en Lima Marina Club y tenía esto entre manos luego de haber conversado con su novia sobre la cantidad de postres que se comparten en redes sociales. Ahí fue donde vieron el “cronut” y se dieron cuenta que se vendían muy bien en EEUU. Aunque de hecho ese nombre ya estaba patentado, la idea en sí aún no había llegado a Perú.

¿Cómo fue que se decidió a invertir?

Apenas me dio de probar uno no resistí a pensarlo como idea de negocio. Ese mismo día me decidí a buscar financiamiento para abrir una operación pequeña en Lima.

 ¿A qué se dedicaba cuando se presentó esta oportunidad?

Yo trabajaba en retail y no sabía bien qué rumbo debía tomar mi vida a largo plazo. No sabía si quería quedarme en la oficina o abrir una empresa propia. De hecho, esta oportunidad me ayudó a ver todo mucho más claro.

¿Sabía algo del rubro antes de invertir?

Nunca imaginé entrar al rubro de alimentos y bebidas pero sabía que era un buen lugar para hacer negocios. La verdad entré sin saber mucho.

¿Cuál fue su inversión inicial?

Nuestra inversión fue de 8 mil dólares. Vendíamos vía delivery en tres distritos al inicio. ¡Empezamos produciendo en la cocina de la casa de mi socio!

¿Cómo gestionaron su campaña de marketing?

Nosotros hicimos todo vía redes sociales. Nuestro público objetivo era gente joven y nuestro segmento número uno son los millenials. Sabíamos que estaban todos metidos en redes y que les gustan los conceptos nuevos en muchos rubros. Fue así que luego de hacer una buena campaña de intriga nos lanzamos el 15 de Noviembre del 2014. El primer día tuvimos todo vendido…

Luego de sus primeras acciones, ¿qué más hicieron para publicitarse?

El año pasado ya pusimos un panel en la carretera a la altura de Playa del Golf y además tuvimos algo de prensa. Sin embargo, lo más importante  como siempre fue el boca a boca.

¿Cuál fue su primer gran pedido?

Recuerdo que nos llamó Coca Cola para un evento corporativo. Nos pidieron 500 KK y pudimos completarlo muy bien felizmente.

¿Cómo define a sus clientes?

Son personas que revisan perfiles de los amantes de la gastronomía de la ciudad, que buscan novedades, gente que está entre 25 y 40 años generalmente.

¿Cuántos locales tienen ahora?

Al inicio iba a ser solo un local de producción pero luego de encontramos con este espacio donde estamos ahora en Lince, decidimos abrir también al público. Nos ha ido tan bien que tuvimos que ampliar este espacio un poco más y pasar las oficinas al segundo piso de este local.

¿Y su proceso de distribución ha mejorado?

Sí, el delivery que empezó en tres zonas ya se ha expandido a todo Lima. Llegamos hasta Ate, Surco o La Molina. A veces piden de provincias incluso…

Entonces, ¿tienen ya un planta de producción y un local?

Cuando pensamos en abrir el segundo local decidimos usar la inversión para una nueva planta de producción que luego abasteciera a todas las tiendas a futuro. Esto nos permitió tener un producto 100% estandarizado. Todo se arma en las tiendas y se hornea antes de servirlo.

¿Cuál era el objetivo de tener todo estandarizado?

Si estandarizas puedes franquiciar. Nosotros hicimos una consultoría con Nexo Franquicia y ya vendimos tres de ellas. Hicimos La Molina, pronto abre Miraflores en Enrique Palacios y luego San Isidro. Estamos, ahora sí, pensando en la de Surco.

¿Cuánto tiempo tiene la empresa?

La empresa tiene tres años solamente.

¿Cuál es su principal satisfacción?

He aprendido de todo pero lo más emocionante es ver cómo crece tu negocio desde cero. De pasar a ganar S/. 200.00 al día a que otro día SUNAT te diga que ya no eres una MYPE.

¿Qué cosas inesperadas ocurrieron?

Poder ver áreas en las que yo no sabía que podía estar interesada. Por ejemplo servicio al cliente, contacto con el cliente o innovación.  Me di cuenta que la gente quiere siempre ver novedades.

¿Cuál atributo busca desarrollar con KK?

Estamos apuntando a la innovación. Todos nuestros productos son hechos por nosotros desde cero y utilizamos insumos artesanales. ¡No tenemos ni un solo aditivo!

¿Han expandido a más productos?

Sí, de hecho. Los kroughnuts son nuestro producto bandera pero hemos creado una carta entera para los locales que se han vuelto un café. La estructura de negocio ahora tiene King Kroughnuts Café, King Kroughnuts Factory y King Kroughnuts Express en malls.

¿Tiene planes de seguir invirtiendo en otras cosas fuera de KK?

No, por ahora estoy muy concentrada en esto y creo que aún hay mucho por crecer. Tendremos cuatro tiendas al cerrar este año y ya no es poco a nivel operativo y administrativo. Felizmente tengo a mi socio que se encarga de ver los procesos de calidad, capacitación de personal y creación de nuevos productos; yo me encargo de comercial y marketing.

¿Alguna vez le costó trabajar en esto?

Sí, claro que cuesta. Cuesta y uno lo hace con mucho gusto, se me pasan las semana volando.

¿Cómo se desarrolla un día regular en su vida ahora?

Además de comer aquí todo el día, me encargo de las redes sociales para atender de inmediato a cada cliente que pudiera tener un percance. Veo mis presupuestos todo el día todos los días para gestionar el marketing correctamente  y luego de estar en mi oficina revisando qué cosas se pueden implementar paso también a planta para no perderme de nada. Confieso que me gusta andar corriendo

 

 

La entrada Ximena Delgado: “Lo más emocionante es ver crecer tu negocio desde cero” aparece primero en Millennials.

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Juan Pablo Orellana sabe que le gusta mucho engreír a la gente y presume que por eso terminó detrás de un bar preparando cocteles personalizados para sus clientes. Mientras alista la renovada barra de Pescados Capitales acumula proyectos en asesoría de bar (algunos en el norte y Tarapoto), bar personalizado o incluso colaboraciones con divertidos pop up en la ciudad. Su dedicada atención a los detalles lo han llevado a posicionarse como uno de los mejores en su rubro y la empresa que ha creado, Drop Social Mixology, no pasa desapercibida en cuanto evento se celebre. Lea

 

¿Prepara cocteles fuera del trabajo?

Claro que sí, cuando estoy en una reunión trato de encargarme del bar y de que todos la estén pasando bien. Eso sí, me preocupo también del volumen de la música, de que la parrilla esté calentando y de que ya hayan cosas para picar.

Entonces, ¿Lo que le apasiona es en general el servicio?

Sí, podría decir que sí. Me considero un buen anfitrión, lo disfruto.

¿De dónde nacen estas ganas por ser hospitalario?

Cuando tenía 7 años empecé un día a hacer la mayonesa en mi casa porque mi mamá sabía de ese dicho de que por esos días se le podía cortar. Cuando aprendí a hacerla bien nos dimos cuenta que ya la hacía más rico que mi mamá y entonces se me quedó la costumbre de estar en la cocina preguntando cómo se hacían las cosas.

¿Se volvió muy curioso con la comida desde ahí?

Sí, me di cuenta que me gustaba comer rico y de ahí vino mi curiosidad de ver cómo se hacían las cosas. Teníamos un restaurante pequeño en casa y por las noches yo me encargaba de ayudar en cocina. ¡Me encantaba y de paso ganaba una buena propina estando aún en el colegio!

¿Y cómo empieza su afán por preparar cocteles?

En el 2002 por las buenas oportunidades de trabajo de la época quise empezar a estudiar cocina para hacer números mientras me preparaba para estudiar comunicaciones. Cuando fui a Cenfotur a presentarme era una época donde Gastón Acurio no había creado todo lo que ahora vemos, los macerados estaban desaparecidos y los chilcanos también. Ese día me dijeron que el curso de cocina estaba lleno pero que el de bar estaba abierto todavía. Entre a bar y me encantó.

¿Nunca tuvo dudas sobre si hubiera estudiado cocina?

No, no las tuve porque veía que la sinergia de cocina era estar todo el tiempo adentro y en bar es estar siempre fuera dando la cara, en contacto con la gente.

¿Cómo se encontraba cuándo empezó todo el boom gastronómico?

Acababa de salir de estudiar Bar. ¡Me agarró muy bien parado!

¿Cuál fue su primer trabajo formal?

Al inicio iba a eventos de caballo de paso a prepara Pisco Sour pero eran más degustaciones, luego trabajé en la pizzería Dinnos Pizza en el boulevard de Asia al costado de La Huaca. Era la época en la que Rafael Osterling tenía la cocina de Café del Mar, cuando recién entraba el Apple Martini a barras en Lima.

En todo esto, ¿en dónde había quedado la idea de estudiar comunicación?

Mis amigos siempre dicen que soy un alma libre y es cierto. Apenas sentía que ya había dominado una barra, sentía que era momento de migrar a aprender cosas nuevas. Me costaba mucho estar quieto en un solo sitio.

A pesar de los cambios, ¿le gustaba lo que hacía?

Sí me gustaba pero me di cuenta que no me gustaba tanto cómo ni dónde lo hacía. Muchas veces la gente piensa que no le gusta lo que hace cuando en realidad es el lugar o la forma lo que se hace rutinario o no encaja.

¿Qué hizo que se diera cuenta que ya era momento de ser su propio jefe?

Llegó un momento en el que en verdad quería avanzar un poco más, ya llevaba 12 años trabajando de forma dependiente y no podía experimentar todo lo que yo quería porque no era mi barra.

¿Entonces ahora explora su perfil libre y creativo vía la coctelería?

Sí, ahora puedo tomar esa licencia y me siento bien haciéndolo. Me gusta cuando el producto – el coctel – puede vender una historia con mucha personalidad. En matrimonios he creado un macerado de pisco con un producto que le guste mucho al novio y a la novia. Cuando sirves eso y las personas se enteran, la experiencia es otra. No es una barra más.

¿En qué momento la coctelería empieza a tomar importancia en el mercado?

Al peruano que le gusta comer rico le gusta también acompañar su mesa con cocteles que estén a la altura. Felizmente en el Perú estamos bien abastecidos de insumos para casi todo tipo de cocteles.

¿Cuál es el perfil de este tipo de consumidor?

Hay gente que cuando sale solo se quiere tomar una cerveza y punto, mientras que otras personas persiguen datos de buenas barras para tener otro tipo de experiencia.

¿Cómo se llama la empresa que ahora tiene?

¡Se llama Drop Social Mixology! Es catering de bar y asesorías, como por ejemplo ahora que estamos en Pescados Capitales haciendo la renovación de carta.

¿Qué le otorga valor a su empresa?

Lo principal es la energía y la personalidad. Muchas veces al inicio la gente me llamaba y como ya tenía agenda mandaba a alguien de mi equipo. Luego al hablar con los clientes me decían que muy bien pero que a la próxima vaya yo. Eso me dejaba pensando y no entendía que era lo que tenía yo y no mi equipo, si el servicio era a fin de cuenta el mismo.

¿Qué descubrió?

Era que a gente quería los detalles que tenía con ellos a nivel servicio. Por ejemplo, yo tengo la buena o mala costumbre de recordar de memoria qué toma cada uno. Que en una reunión el bartender se acuerde de qué toman sus invitados incluso habiendo un gran grupo de gente (ya sean 50 o 200 personas), es especial.

¿Cuál cree que es la fórmula del coctel perfecto?

No hay uno perfecto, hay un coctel para cada uno.

¿Los insumos juegan un rol importante?

Sí y además hay que medir, tener las cantidades correctas colabora mucho en el resultado final.

¿Cree que crear cocteles puede transgredir la noción clásica de los mismos?

Creo que no si se hace con respeto y cuidado. Un negroni o un martini son ya conocidos y ambos tienen sus bases establecidas, si uno juega teniendo eso muy claro, puede funcionar.

¿Cuántas personas trabajan para usted?

Tengo 10 personas en el staff.  Al inicio, por mucha experiencia que tengan, todos entran como ayudante de bar.

 ¡Me alegra que le vaya bien Juan Pablo!

Vamos avanzando. ¡Gracias!

 

 

 

 

 

 

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Diego de la Vega se define como una persona sensible, como alguien que mide mucho las cosas. Luego de estudiar fotografía en el Centro de la Imagen y de haber ganado experiencia haciendo fotos de sociales, se abre paso en Lima con la fotografía social documental. Expuso en Larcomar junto a otros artistas en la muestra “Fotógrafos peruanos: De lo cotidiano a lo conceptual” y eso parece haberle abierto los ojos o las puertas a nuevos proyectos. Confiesa que antes de conocer el enorme mundo cultural que hay en el país sus conocimientos eran básicos e intuitivos. Hoy en día se preocupa por tantos jóvenes que como él en el pasado, aún no saben lo que se pierden mes a mes. Lea

¿Dónde inicio su vid profesional?

Todo partió de los maestros que me educaron en el Centro de la Imagen, ahí entendí que era sin duda un medio de expresión que me acomodaba muy bien. Al principio era muy relajado, no iba mucho con el ritmo de las clases y la mayoría de mis compañeros tenían una vasta experiencia metodológica. Yo recién había salido del colegio y estaba rodeado de gente que tomaba esto como su segunda carrera.

Es decir, ¿hacer fotografías profesionalmente fue su primera opción?

Sí. Como todo joven tenía la intuición de que podía ser bueno en eso y al terminar el colegio empecé.

¿Cómo dejó ese relajo que mencionó al inicio?

Fue con los debates en clases. Empecé estudiando y leyendo a los principales fotógrafos que me sugerían investigar. Entendí que las fotografías tienen algo más que solo un momento estetizante, involucran todo un proceso conceptual.

Del amplio mundo de la fotografía uno debe empezar a entrenarse con algo. ¿Dónde empezó usted?

La fotografía de sociales es interesante y he abierto ahí muchas puertas, empecé con eso y aprendí a desarrollar ojo para los comportamientos de las personas en público. Creo que es fundamental entrenarse en eso para el tipo de fotografía que hago ahora, la fotografía social documental.

¿Se inspiró en alguien que también hiciera este tipo de fotografías?

Sí, me inspiré en Robert Frank, un fotógrafo americano. Fue uno de los primeros en especializarse en las razas y tiene un libro llamado Los Americanos que es muy fuerte.

Se que hizo hace no mucho una exposición en El Larcomar. ¿Cuál fue su experiencia exponiendo en un espacio tan público?

Todo partió cuando Maco Vargas juntó a un grupo de fotógrafos para exponer en el extranjero. Encontró todo tipo de profesionales, especializados en fotografía documental y conceptual. Me escogió dentro del grupo a exponer pero llevar las piezas a Dubai tenía un costo elevado para mi en esos tiempos. Fue entonces que gracias al gentil apoyo de Maco pude aminorar gastos para realizar finalmente la exposición en la Alianza Francesa de Dubai.

Genial. ¿Fue a Dubai a exponer entonces?

¡Sí! Expuse mi trabajo junto a 27 compañeros. La muestra se llamaba “Fotógrafos Peruanos: De lo conceptual a lo cotidiano”, de esta exposición también se hizo un libro y además se buscó un espacio en Lima para presentar la punlicación junto a dos cuadros de cada artista.

¿Cómo salió la exposición en El Larcomar?

Un éxito. Fueron como 1800 personas a verla el primer día solamente, hubo mucha prensa y mucha gente atenta. Fue una bonita experiencia para todos.

¿Cree en la suerte?

Creo en el trabajo duro. Me ha costado mucho pero he tenido la oportunidad de tener una madre que ya se había desarrollado en el medio. Muy a pesar de eso, una vez decidido lo mío me he esforzado mucho por crear mis propias afirmaciones.

¿Qué planea hacer ahora?

Aparte de exponer regularmente estoy asistiendo a pintores y creativos en proyectos puntuales. Además se han abierto nuevas cosas luego de la exposición de Dubai.

¿De qué iban exactamente sus piezas en la muestra de Dubai?

Del mundo hípico y la sociedad.

¿Y, qué tema le interesaría abordar ahora?

Me gusta mucho pensar cómo ahora estamos todos reportando las noticias en tiempo real. Navegando en redes uno ve fotos a las que un periodista o un foto periodista no llegarían. Es cuestión de inmediatez y de circunstancia, me interesa la posibilidad que tenemos casi todos hoy de hacer algo viral.

Estoy jugando con una serie que aún está en desarrollo pero va por está línea.

¿Es una crítica a las nuevas formas de hacer periodismo?

No es una crítica, es un apunte sobre las diferencias de hacer imágenes para prensa hoy versus el foto periodismo clásico.

Entiendo. ¿Qué cosas hace un fotógrafo social documental para disfrutar la ciudad?

Me gusta ir  a la deriva un poco para explorar bien Lima, trato de mirar hacia arriba y he descubierto que es un hábito poco común para muchas personas.

¿Le pediría algo a Lima?

Le pediría que se descentralice sobre todo en lo cultural. Y con eso no hablo de provincias sino de Lima como ciudad. Todas las exposiciones y eventos culturales suelen estar solo en San Isidro, Miraflores o Barranco.

¿Cuánto han cambiado sus preferencias por la cultura desde que era más joven hasta ahora?

Era un chico muy básico antes y he aprendido mucho al hacerme fotógrafo de sociales. Por trabajo visitaba muchos lugares que de una u otra forma terminaban por tener un impacto importante en mi desarrollo. En el colegio no sabía que todo esto estaba pasando y creo que aún hay muchos chicos que no lo saben. Es el momento de hacer algo por ello.

Muchas gracias Diego. ¡Que tenga un buen día!

 

 

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Cecilia Collantes es una artista peruana que vive en Nueva York y no hay relato neoyorkino más preciso que este. Ella decide su agenda, organiza sus tiempos y maneja bicicleta por la ciudad más concurrida del mundo. Ha conseguido una Visa de artista gracias a un galerista de Chelsea que se hizo su sponsor luego de conocerla y entender su trabajo. El gran viaje de Cecilia aún empieza y cuenta un poco de su historia en estas líneas.

 

¿Cómo se le presentó la oportunidad vivir en Nueva York?

Lo de NY fue inesperado. Un año después de vivir entre Indonesia y Thailandia debido a una beca y residencia de arte decidí volver a Lima con una parada programada en Nueva York por una semana. Mi plan era visitar museos y exhibiciones pero durante esa semana conocí a gente que se interesó en mi trabajo, vendí obra, obtuve una residencia de arte que me daba un estipendio, studio y la oportunidad de mostrar mi trabajo. Poco tiempo después, conocí a un galerista de Chelsea que se convirtió en el sponsor de mi visa de artista en USA.

Todo esto sucedió muy rápido, así que no tuve tiempo ni de pensar si quería o no vivir en Nueva York. Tomé todas esas oportunidades y fluí con la energía de esta ciudad. Han pasado 5 años desde entonces.

¿Cuándo supo que podría hacer del arte su profesión y su fuente de ingresos, seriamente?

Fue en Nueva York.

Ahí el mercado del arte es muy amplio y hay consumidores de todo tipo de obra, hay demanda y no solo se vende a través de galerías, sino de dealers privados, PR, agentes, visitas de estudio, etc. Es una ciudad bastante dinámica que te ofrece muchas oportunidades si estas atenta y tienes algo que ofrecer. Otro lado de mi trabajo creativo se expande por terrenos comerciales a través de la dirección creativa y el diseño. – algo a lo que me he dedicado desde años atrás, mientras vivía en Lima y Berlin.

¿Qué tipo de proyectos le llegan?

Los proyectos y retos que llegan a mí son increíblemente variados : restaurantes, marcas de ropa, músicos, fotógrafos. Publicidad de todo tipo porque todos necesitan ideas y diseño. Me divierte muchísimo ser testigo de eso y por eso hace un año derivé oficialmente todos estos proyectos hacia CECIKO , mi empresa de diseño y dirección creativa.

¿Hace cuánto tiempo no viene a Perú?

Mi última vez en Perú fue durante  las últimas elecciones presidenciales. Un año y medio más o menos.

¿Qué es lo que más recuerda de su infancia?

De mi infancia recuerdo que mis padres me llevaban a las funciones de títeres de ‘La Cabañita’ en el Parque de la Reserva, también los viajes a la sierra, las montañas, los nevados, los días de semana, jugar con mi hermana menor después del colegio, los almuerzos gigantes con todos los primos y tíos. Era muy gracioso y animado todo eso, esa fue mi infancia en pocas líneas.

¿Cuándo cree que se activo su curiosidad por el arte?

Mi imaginación se activó en las funciones de títeres y a través de la música en general.

De muy pequeña imaginaba meticulosamente cada escena al escuchar la sinfonía de Pedro y el Lobo que mi mamá ponía de vez en cuando. A los 11 años, adicta a la música, ya  grababa mis propios mix-tapes con Jazz, era una nerd , obvio.  Mis amigas tenían cosas como Ricky Martin o New Kids on the Block en sus walkmans. A los 12 ya había empezado a copiar con mucho cuidado pinturas tipo Klimt o Picasso para aprender sobre el color.

¿Qué comunican sus piezas? ¿Cuál es su mensaje?

Me interesa conectar con ideas relacionadas a la manifestación de energía, el concepto del tiempo y la transformación física de la materia como evidencia de todo esto. Son ideas que expreso a través del material con el que elijo trabajar. Mis últimas piezas son hechas con pigmentos en polvo fijado sobre papel. También produzco algunos objetos escultóricos hechos con materiales encontrados en la ciudad o en el campo.

La naturaleza y el paisaje son fuente de inspiración por ser un terreno crítico,  de constante cambio e impermanencia.  Lo mas importante para mí , es la idea de qué cosa mueve todo eso, qué energía invisible activa todo ello.

¿Qué cosas evita?

Por lo general no me interesa tocar temas contemporáneos como la política o el internet. Creo que esta muy bien que otros artistas hablen de ello, pero a mi me parece importante hablar de la fuerza y lo que nos mueve. La idea de esta fuente vasta de energía es algo tan misterioso e importante que no sé como la gente no pasa mucho mas tiempo pensando en ello.

¿Cómo ve el mercado del arte peruano comparado con otros de Latinoamérica?

No se mucho de la situación del mercado del arte en Perú o Latinoamérica.

¿Cómo transcurren sus días ahora en NY? 

Tengo libertad para organizar mi agenda y el lugar desde donde quiero trabajar.  Aunque la mayoría de tiempo trabajo desde casa, siempre trato de insertar más de una sesión de trabajo a la semana desde mi cafe favorito en  el West Village o en las mesas del parque que más me gusta en Noho.

De día,  trabajo CECIKO : diseño y proyectos gráficos. Me toca skype, mails , llamadas, internet. El lado de mi cerebro plástico/artístico se activa en la tarde/noche, siempre ha funcionado así para mí porque la ciudad se va callando. Hay mas silencio.

A todo esto le tengo que agregar los eventos sociales que son muy importantes para el trabajo, para ver qué esta pasando o qué se esta produciendo. Ya sea en una galería de arte en un sótano del Lower East, en el lanzamiento de una marca o en un performance en el MoMa. Conoces gente y divulgas tu trabajo. Básicamente, no se para nunca.

¿Cuál es su zona favorita en NY y porqué?

Vivo en Soho y me muevo en bicicleta todo el tiempo por el lado Sur de Manhattan.  Me encanta la zona donde se encuentra SoHo con West Village. Antes viví mucho tiempo en Brooklyn y es interesante pero es tan grande que no podía movilizarme en bicicleta como lo hago ahora en Manhattan. Amo mi bici, amo ver la ciudad manejando y así he ido acumulado en mi catálogo muchas zonas favoritas desperdigadas por todo Nueva York.

¿Planea volver a vivir en Perú?

Quiero combinar Nueva York con Lima o el Valle Sagrado que es donde mi hermana Cleo Collantes tiene un estudio de diseño Oristudioperu. Me interesa conectar con alguna galería de base en Lima y abrir un estudio Cecilia Collantes/CECIKO, en la segunda mitad del 2018.

Iré brevemente en verano para concretar algunas reuniones y proyectos, buscar un espacio físico para el estudio, hacer Sunat, comer ceviche, ir de playa, etc

¿Cada cuánto tiempo ve a su familia?

Veo a mi familia cuando vienen a Nueva York o cuando voy yo a Lima,  una vez cada año o año y medio.

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Javier Falcon es un especialista en audiovisuales que vive en Lima. Aunque es consciente de que encontrar su vocación tomó más tiempo de lo habitual hoy se desarrolla como pez en agua en su rubro. Habiendo consolidado un portafolio sólido con clientes nacionales e internacionales por sus fotografías, Javier se propone avanzar este año en curtir con esmero su faceta de Director. ¡Lea!

 

 

¿Cuánto hace que toma fotografías?

Desde niño. Mi mamá tenía una cámara análoga profesional que usé irregularmente, pero luego de llevar el primer curso de fotografía mientras estudiaba en la PUCP no deje las fotos. Eso fue hace ya 10 años.

 

¿Quién le enseñó las mejores lecciones en fotografía?

Cuando empecé a trabajar en esto decidí aprender de otros fotógrafos de moda y tuve la oportunidad de trabajar con algunos de los mejores del mundo. De todos ellos aprendí cosas importantes durante 5 años que hicimos publicaciones y campañas internacionales.

 

¿Cómo escogió lo que quería hacer y cuánto demoró en averiguarlo?

Fue un proceso largo desde que empecé a buscar algo a lo que dedicarme. Pasaron quince años entre que cambiaba de carreras y de trabajos pero estaba determinado a encontrar algo que me gustara de verdad, así que no paré de buscar. En el camino pasé por las carreras de Economía, Gestión de Negocios y Publicidad en la PUCP. A la par trabajé en producción de teatro, en televisión y en una decena de cosas intentando encontrar mi vocación.

Cuando estaba en el segundo ciclo de publicidad llevé mi primer curso de fotografía y decidí dedicarme a ella. ¡Fue un alivio! Finalmente había encontrado lo que quería hacer y entonces cambié a la especialidad de Audiovisuales también en la PUCP. Terminé la carrera y ahora trabajo en esto.

Hubiese sido irresponsable dejar de buscar lo que me gusta.

 

¿Está convencido que el trabajo de audiovisuales trasciende el escenario creativo y que impulsa verdaderamente un negocio al éxito?

Absolutamente. Hollywood es un buen ejemplo porque es una industria muy fuerte y un modelo de negocio exitoso.  Sin ir lejos, en Perú tenemos productoras que hacen películas taquilleras. En general en el campo del arte hay profesionales en audiovisuales muy exitosos.

 

¿Cree que Perú es el lugar en dónde quiere estar?

Me encanta Perú pero voy a probar una temporada en un lugar donde la industria de la moda sea más grande. Aquí las cosas están muy bien, la industria es cada vez mas fuerte, tenemos  diseñadores buenos haciendo trabajos bajo los estándares más altos. Si bien es una industria pequeña tenemos representantes fuertes, que están haciendo crecer la escena local.

 

¿Cómo se definiría en tres adjetivos?

Trabajador, observador y reflexivo.

 

¿Quisiera volver a empezar su vida desde alguna edad?

No. Aunque es un ejercicio divertido pensar en cómo sería el presente cambiando cosas del pasado.

 

¿Quién es el ícono de su generación? ¿Coincide con la persona a quién admira más?

Admiro a muchas personas y que no necesariamente pertenecen a mi generación. Admiro el trabajo de Sebastian Salgado, Peter Lindberg,  Damien Hirst, David Linch, Iñarritu y algunos otros artistas que me inspiran. Son quienes han movido algo en mi en algún momento.

 

¿Qué le diría a alguien que está por escoger su carrera profesional?

Que lo tome con calma y que intente buscar algo que le guste. ¡Luego va a tener que dedicarle muchas horas de su vida a eso! Además que escoja sin miedo, si quiere ser pintor, adelante. Es un error pensar que vas a ser más prospero siendo economista que siendo fotógrafo. El éxito no depende de la carrera que elijas, sino de la felicidad que obtengas de hacer algo que te guste. Decide con convicción y fe. Da lo mejor de ti.

 

¿Ha hecho cosas de las que no estaba convencido? ¿Cómo le fue?

Personalmente prefiero hacer cosas de las que estoy convencido. En mi trabajo es muy importante tener todo claro antes del shooting, esa es la mejor manera de trabajar y se refleja en en el resultado final. Así sea experimentar, debemos tener claro antes del shooting qué vamos a experimentar.

 

¿Qué es lo más importante?

Entender lo que el cliente necesita comunicar. Mi trabajo es sobre comunicación, no es sobre es hacer imágenes bonitas ni sobre gustos personales. Lo importante es comunicar con certeza  lo que el cliente necesita y que las imágenes que hagamos respondan a esas necesidades de comunicación.

¿Cómo definiría la palabra “coherencia”?

Es una característica que tiene que ver con ser consecuente con lo que se profesa.

 

¿Cree que su familia fue un elemento que define quién es hoy?

Sin duda. Sobre todo mi madre. Me ha pasado que haciendo algo me reconozco en ella y pienso “¡Soy mi madre!”

 

¿Cómo es la transición de hacer fotos a hacer video? ¿Cuál es el mayor reto? 

Para mi no hubo transición por que estuve haciendo video desde el inicio de mi carrera. Desde la universidad, como te contaba estudie audiovisuales y la carrera estaba más enfocada en video que en foto. Mas que un reto Lo que me interesa del video es que me permite usar más elementos, la imagen en movimiento con el sonido y la edición para contar algo.

¿Cree en el video como una herramienta de comunicación potente en un mundo donde la gente tiene poco tiempo para cada cosa?
Totalmente, el video es una herramientas de comunicación muy efectiva y puede darte mucha información en poco tiempo. Ademas dependiendo de como se use puede ser muy persuasivo.

 

Cuénteme de su día a día. ¿Cómo es?

¡Lleno de trabajo! Prendo la computadora mientras tomo desayuno.

Algunos días tengo reuniones para definir detalles sobre las campañas, pasamos horas pensando el concepto, escogiendo modelos, locaciones y más. El resto de días hacemos fotos. Mis asistentes llegan a las 6:00am a recoger los equipos y salimos a la locación. Al llegar armamos cámaras, luces y más equipos. Mientras hacemos eso, conversamos con los clientes, directores de arte y estilistas y ajustamos detalles sobre la luz, escenografías, acting y el sentido de lo que vamos a hacer y luego disparamos todo el día.

¡Muchas gracias Javier!

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La web del trabajo de Javier en www.javier-falcon.com

La entrada Javier Falcón: “Hubiese sido irresponsable dejar de buscar lo que me gusta” aparece primero en Millennials.

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